Delirios de la Noche

"Te adentras en el Reino de los Sueños, tus deseos alimentarán ahora mis pensamientos..."

Gritándole al silencio

He vuelto a discutir con él creyendo que esta vez me dejaría, pero insiste en quedarse conmigo. Ya no sé cómo hacérselo entender, que todo ha pasado...que ya estoy bien. Pero ignora mis súplicas y sigue cubriéndome cada vez más.

Me he descubierto a mi misma lanzando gritos al silencio...que me escucha e ignora. Cada día subo el tono de mi voz en nuestras disputas, pero no consigo emitir sonido, no hay nadie para escucharme.
No...él siempre está. Más de una vez he intentado callarlo con algún ruido pero siempre acaba venciendo y haciéndome pensar.
Es ahí cuando en lo más profundo de la soledad abro los ojos ante la realidad y me doy cuenta de que me has arrebatado el alma al dejarme con ese ser. De verdad juro que pensé que no serías tan cruel. Aún así
te echo de menos y me duele pensar que quizás algún día no nos volvamos a encontrar...

Creo que finalmente me he acostumbrado a su compañía leal y fría. Puedo seguir mis pasos y trazar el camino sin mirar atrás, ya no me asusta lo que encuentre al final porque aunque sea en silencio he vuelto a creer en lo que por ahora aún no puedo ver.

Diosas y mortales jugando a amar


Te vio entre niebla y palideció,
su tierno rostro tembloroso hacia ti ella volvió.
No era él el monstruo de las sombras,
pero si el ángel que de caricias la arropa.

Insatisfecho de observarte quiso actuar,
tu mano entrelazada a la suya fue a acariciar.
Repentinamente te pusiste nerviosa,
más él sólo quería observar a la diosa.

Poco a poco te pudiste acostumbrar,
y él con la mirada te pedía mucho más.
Sus labios tiernos y suaves al fin besaste,
dulce elixir de mortales que un día probaste.

Todos sabían que no podía ser,
pero cada noche en tu cama amanecías con él.
Diosas y mortales jugando a amar,
un juego que muchas veces por fuerza sale mal.

                                                                                                     Poesía escrita por mi, hasta la próxima ^^

Libertad

La observan y la desean...pero saben que jamás la podrán poseer.




Soberbia se siente ignorada,  le gustaría ser igual...pero se regocija en la satisfacción de su vanidad. 
Ella se niega a  respetarla, el orgullo y el ego hacen presencia en su piel, y eso la vuelve una mujer cruel incapaz de sentir o reconocer lo que en sus adentros anhela ser.




No es la única repudiada del grupo, Envidia le tiene celos y no la puede ni ver, porque ella consta de muchas virtudes que no puede poseer. Con su vestido verde la mira desafiante probando a su su paciencia y aguante.




Ira en cambio sólo tiene un deseo, matarla y dejarla sin aliento. Quiero notar su sangre correr a borbotones mientras la oprime y la ahoga entre renconres.





Pereza ni desvía la mirada, está cansada y desganada. Desea dormir, descansar y no entretenerse con nada. Entre suspiros duerme en calma...




Avaricia intenta negociar con ella pero la mujer se da cuenta de sus tretas y de que puede haber traición, por lo que no confía y desterrada la envía a las sombras. 





Gula ansía comérsela, devorarla sin dejar nada, notar su carne desgarrada...






Lujuría sólo quiere una cosa, el placer de su piel, pero ella no responde ante nadie y menos a ser infiel.









Todas la llaman, todas las desean, todas la pronuncian pero ella no responde.
Ella es libertad, la que otorga a las personas dignidad y ganas de hacer bien lo que otros en su día hicieron mal.

Me apetecía escribir algo, aunque la verdad es que es altamente mejorable. xD

Despliega las alas y alza el vuelo


Encerrada en mi cárcel olvidándote conseguí liberarme,
pero aún asi no conseguía marchar, algo me retenía. Era tu mano tendida pidiéndome ayuda, las lágrimas caían por tu rostro y tartamudeando pronunciabas mi nombre.

Un escalofrío recorrió mi espalda,no quería saber nada de aquel que encerrada me mantuvo. Pero sin embargo dentro de mi el amor crecía, aún por todo el dolor sentía que te quería.

Acostumbrada a tu rostro no pude desplegar mis alas,
enamorada de un humano, quién lo pensaría, yo un ángel inmortal que siempre viviría.

Me negaba ver como tú morirías y renuncié a la vida eterna por ti, preferiendo saber que todo tiene un fin. Mi alma en aquel momento te entregué, sin embargo
enamorado de una mortal te encontré. ¿Dónde estaba aquel amor por el que renuncié, esa vida eterna que yo descarté?

Quiero volver, no quiero sufrir, y a lo más alto de la montaña me dirigí. Desplegué mis las alas para regresar, aunque sabía que ése sería mi final.

Una simple mortal no puede volar, los sentimientos se desprendieron todos
arrojados en el mar. Mi cuerpo en paz no descansa, porque sólo ansía una cosa, la venganza.




PD: A cuántas cosas renuncian las personas por amor, y muchas veces resulta que es todo una equivocación.

Dedicado a ellas


Él busca y cubierta en la soledad me encuentra. Mis ojos derraman lágrimas que contempla sin entender, no comprende cuál es el sufrimiento de dicha mujer. Se acerca para acariciarme con su carita felina, pero soy incapaz de acercarle la mano...empieza a temblarme el labio. Sabe que algo pasa, con sus delicadas patas se pone en mi regazo y me lame, esperando que quizás así la tranquilidad me guarde.

Refugiada en la oscuridad, los recuerdos comienzan a llegar: palizas, azotes, insultos y demás. La ansiedad se apodera de mi cuando oigo el tintineo de las llaves, él es el guardián y mi casa la cárcel. Me aterroriza cada minuto que paso a su lado buscando una explicación, porque sé que cualquier día podría darse mi ejecución. No es el único día que viene borracho y paga cada copa con un golpe de sus manos. Los morados hacen presencia en mi piel, cada cual una prueba de ese hombre cruel. El amor que el sentía se desvaneció con el tiempo, y en su corazón sólo se encontró el resentimiento. Padre y marido, dos cargos que él aún no ha conocido. Pero sí conoce el de maltratador, el de meter miedo y pegar a los seres que un día amó.

Hoy ella se ha armado de valor, ha opuesto resistencia al hombre que tanto daño le causó. Pudrido en la cárcel pasará sus años, pagando por cada uno de sus pecados. Ella aún sigue acurricada en la almohada, pero sabe que por fin podrá descansar su alma. 

Dedicado a las mujeres maltratadas, para que sean valientes y denuncien ésas situaciones.

No estáis solas.